Asturias no es solo un destino, es una sensación que se queda grabada. Cuando nuestros huéspedes cruzan el umbral de Casa Selmo, una casa con más de 120 años de historia, la pregunta más repetida es: “¿Dónde podemos vivir la Asturias más auténtica?”.
En este artículo, compartimos nuestro "cuaderno de secretos": desde playas salvajes hasta los llagares donde la sidra y la comida de verdad son los protagonistas.
Playas que enamoran (y no están masificadas)
Aunque Asturias tiene arenales famosos, nosotros preferimos recomendarte los que tienen esa magia especial del Cantábrico:
Playa de Xivares (a 7 km): Es nuestra recomendación número uno por cercanía y belleza. Es el lugar perfecto para una escapada rápida si quieres sentir la brisa marina sin alejarte demasiado de la calma de la casa.

Bañugues y Verdicio (11-12 km): Estas calas son el refugio ideal para quienes buscan atardeceres de postal. Verdicio, en particular, ofrece un paisaje dunar impresionante cerca del emblemático Cabo Peñas.
Playa La Griega (43 km): Si viajas en familia o eres amante de la historia, esta playa es única. Al bajar la marea, puedes caminar sobre el terreno y descubrir fósiles reales de huellas de dinosaurio.
Gastronomía: Dónde comer como un local
En Asturias, sentarse a la mesa es un ritual de convivencia. Olvida los locales diseñados para el turista; aquí te dejamos nuestras recomendaciones personales:
Autenticidad a pocos metros: A solo 1,5 km tienes el Restaurante del centro social, ideal para un apuro diario. Si buscas un plan de fin de semana, el Llagar La Hacienda de la Abuela (1,8 km) es nuestra parada obligatoria para comidas de sábado o domingo.

Sabores del mar en Tazones: Este pintoresco pueblo marinero a 40 km es el paraíso del marisco. Nuestra recomendación es la paella de marisco de El Uría o el pescado fresco de El Pescador.
El "Combo Sagrado": Si buscas la mejor fabada y un cachopo que no olvidarás, el Merendero de Covadonga (a 97 km, ideal para una excursión de día) es el destino final.
Consejo Selmo: Tras un día de exploración, nada como regresar a una de nuestras habitaciones con alma, donde la madera y la piedra invitan al descanso absoluto.